12/10/2016 Segundo día en Miami: Miami Beach

Este dia, que era el primer día efectivo del viaje, fue el día que más aproveche de todo el viaje, supongo que porque era el primero. Quería ir hasta Miami Beach pero sin usar transporte público, para así ver la ciudad mientras hacía el camino. Me encanta simplemente andar por las ciudades y ver a la gente en su día a día, ver como es realmente la ciudad. Miré en Google Maps si era factible ir hasta Miami Beach andando y me pareció que si, aunque estaba a unos 10 kilómetros. Pero pensé, bueno, serán unas dos horas y media andando, salgo bien temprano y tengo tiempo de sobra para ir y volver hasta que se haga de noche. En ese momento aún no había caído en que descargando previamente los mapas de Google Maps puedes usar el GPS sin necesidad de tener conexión a Internet (que evidentemente allí no tenía pues no contraté ningún servicio de Roaming), así que miré la ruta desde el apartamento y guardé las indicaciones en el móvil. Pero aunque tengas todas las indicaciones de por donde ir, tienes que ir buscando cada calle, su nombre y en qué dirección ir. En resumen, el trayecto que debería haber hecho en dos horas y media lo hice en casi 4! Sí, llegué a Miami Beach pero a punto de morir de cansancio y de calor, pues otro error que cometí por ser mi primera salida fue no mirar el tiempo. Aunque estábamos a mediados de Octubre, la temperatura en Miami era de mas de 30ºC que sumado a la humedad parecía que estábamos a mas de 40. Era como andar por la selva tropical y yo vestido con tejanos y jersei y sin haberme llevado agua.

Salí a las 9 de la mañana cuando la temperatura aun era aceptable y siguiendo las indicaciones que llevaba guardadas. Parece mentira como me costaba tanto orientarme usando las técnicas de siempre, que es mirar carteles, nombres de calles y preguntando a la gente mientras sigues tus anotaciones. Después de acostumbrarse al GPS, volver a los carteles se hace muy complicado. Aun así, al dia siguiente agradecí no tener la posibilidad de usar el GPS ya que estas pequeñas complicaciones hacen que luego todo te parezca mas fácil además de recordarlo mucho mas.

A los 30 minutos de andar salí de Litlle Havanna y poco a poco iba llegando al centro de la ciudad, ya con muchos menos cubanos y muchos mas rascacielos. En poco rato había pasado de estar en una zona que parecía un pequeño pueblo de Cuba a una zona que parecía la típica ciudad americana.

El camino se hacía largo y sobretodo muy cansado. No salí en absoluto preparado y ni siquiera había mirado la temperatura que haría. Iba como alguien que sale a pasear media hora tranquilamente por el centro de la ciudad pero estaba haciendo una excursión de casi 8 horas bajo un calor sofocante.

Miami en general me estaba gustando bastante. Era muy típicamente americana con sus autobuses escolares, rascacielos, semáforos horizontales, y aunque había muchos indigentes, en general la ciudad estaba limpia y son zonas excesivamente marginales. Esta era la primera vez que estaba en EUA y me hacía cierta gracia ver cosas típicas americanas que solo había visto en películas, como los autobuses escolares o los taxis.

Poco a poco me fui acercando a la costa dirigiéndome hacia el puente para cruzar a la isla de Miami Beach. El puente parecía mas corto de lo que realmente era. En un momento, cuando ya llevaba casi 3 horas andando consideré en dar la vuelta y volver al apartamento, pero ya me encontraba cruzando el puente que conecta con Miami Beach, un puente larguísimo que tardé 45 minutos en cruzar. El problema de no tener los mapas es que no sabes cuanto queda, pero ves que te acercas y piensas, venga un poco más. Por cierto, mientras cruzaba ese puente vi una barquita ardiendo, un helicóptero evacuando a sus tripulantes y un montón de bomberos apagando el fuego.

Ya no podía mas pero ya estaba tan cerca de Miami Beach que no quería regresar.

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A las 3h y media de andar por fin vi El Cartel: Welcome to Miami Beach! Por poco lloro, había llegado a Miami Beach. Pasé por delante de todas las mansiones de los famosos, era impresionante. me paré unos minutos a hacer fotos pues desde allí tenía una visión perfecta del típico skyline de Miami. Tras pasar esa parte de mansiones ya se entraba en la isla donde me paré en el primer parque que encontré con una fuente de agua. Estuve como 10 minutos bebiendo agua y como media hora sentado en un banco, ya no podía más, pero había conseguido llegar y ver buena parte de Miami en solo medio día. Para volver consideré tomar un autobús pero no tenía ni idea de qué lineas llegaban a Little Havanna y estaba demasiado lejos como para que alguien pudiera darme buenas indicaciones. Así que cuando hube descansado un poco emprendí la vuelta andando de nuevo, al fin y al cabo ya conocía un poco el camino y llegaría sin dar tantas vueltas. Como curiosidad, cruzando de nuevo el puente hacía la parte continental de Miami, me encontré iwanas! Allí hay por todos lados, pero evidentemente yo nunca las había visto andar por la calle, iwanas y ardillas. Para alguien que va por primera vez a Miami es realmente impactante ver esos animales andar por als calles de una gran ciudad como si fueran gatos o palomas.

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Este puente era bastante curioso porque por si solo ya era un pueblo. El puente llegaba hasta Miami Beach pero por el camino conectaba con varias islas muy pequeñas, por lo que en muchos tramos del puente realmente no parece que estés en un puente ya que contínuamente pisas una nueva islita con sus calles y sus mansiones. Es un pequeño remanso de paz en medio de Miami y Miami Beach.

La primera parte fue fácil, pues solo se trataba de cruzar el puente, pero una vez llegado a Miami continental todo se complicó. Las indicaciones que había guardado eran para ir a Miami Beach, así que tenía que seguirlas pero a la inversa, parecía fácil pero no lo fue. Me perdí más que en la ida. Sinceramente no quería coger un taxi porque esa era la solución fácil y menos interesante, aparte de ser la más cara, y en un viaje de dos meses no puedes empezar a coger taxis ya el primer día. Así que me dije a mi mismo que intentaría llegar a pie hasta que se hiciera de noche. Fue una odisea y en ese momento bastante duro, pero una vez superado se convirtió en un gran aprendizaje, crecimiento personal y una buena anécdota para contar. Tras salir a las 9 de la mañana del apartamento, ya eran las 5 de la tarde y yo seguía perdido por las calles de Miami, pero tan lejos del apartamento que nadie sabía exactamente cómo guiarme hasta mi calle. Antes he comentado que es fácil encontrarse debido a que los nombres de las calles son números, pero el problema es que la ciudad se divide en 4 (NO, NE, SO y SE) y si estás fuera de tu zona pues ya no es tan fácil.

Todo empezó al poco tiempo de llegar a Miami continental. Me empecé a liar con los giros y poco a poco, en vez de situarme, me iba alejando más del camino correcto, hasta llegado un momento que no me sonaba nada de lo que veía. Ya hacía rato que iba por calles por las que no había pasado en la ida y no había manera de saber por donde tirar. Lo de ir por un camino algo distinto lo hice expresamente para poder ver mas cosas de Miami, pero en una ciudad que no has visto nunca y en una zona sin una estructura de calles clara, estos experimentos no se pueden hacer a menos que vayas con el GPS. Al cabo de 4 giros de calle ya me convencí que estaba completamente perdido.

Y sin casi darme cuenta, me encontraba en una zona totalmente desconocida sin saber por donde ir y viendo como aquella zona cada vez era menos parecida al Little Havanna. Además quedaban menos de dos horas para que se hiciera de noche y parecía que en cualquier momento se pondría a llover. Había conseguida llegar a Miami Beach pero la vuelta estaba siendo agónica.

Pero el peor momento de la caminata y posiblemente del viaje, fue cuando me perdí en un barrio marginal cuyos habitantes eran todos de raza negra, y aunque eso al principio no me pareció malo (sería muy racista si me lo hubiera parecido) si que lo fue cuando tras preguntar en una tienda a la que había entrado a comprar agua, un cubano me supo indicar bastante bien donde estaba la Little Havanna, pero acabó la explicación con un: «pero corre!» Me quedé a cuadros. Le pregunté a qué se refería y me dijo que me había metido en un barrio muy peligroso, la verdad que lo parecía pero no hasta el punto que me dijeran que saliera de allí, literalmente, corriendo. Así que haciendo caso al buen cubano, salí de la tienda y, cansado como estaba después de horas de andar sin parar, empecé a correr como nunca lo había hecho. En ese momento ya informado del barrio, si me fijé en que todo el mundo me miraba como pensando, que hace este blanco aquí? Todo eran bandas, indigentes, drogadictos y gente armada, que en EEUU es normal, pero si no estás acostumbrado pues sorprende un poco. Con el cansancio que llevaba tras 7 horas caminando y con la sed que tenía, ni siquiera me di cuenta de en que barrio me estaba metiendo.

Siguiendo las indicaciones del buen cubano y sin parar de correr llegué a mi calle, la Av 8! Pero si mi apartamento estaba en el SE en ese momento yo estaba en NE. Bueno, al menos ya reconocía el nombre de la calle aunque no la zona. Con todo esto ya eran las 18h, ya se hacía de noche y para acabar de rematarlo empezó a llover, pero no lluvia normal, sino como es debido en Miami, una buena lluvia tropical. Cansado, mojado, de noche y aun asustado por el barrio en el que me había metido, fue en ese momento cuando pensé, si la próxima persona a que le pregunte no me sabe indicar bien, ahora si cogeré ya un taxi, pues una vez en la Av. 8 pregunté a 4 o 5 personas mas que no supieron indicarme de tan lejos que estaba aún. Por suerte me dijeron que iba bien aunque tenía que andar un poco. Así que para no estropear la excursión al final, decidí llegar andando costara lo que costara, ya total que mas daba. Estuve andando una hora mas aproximadamente por la Av. 8 pero no me preocupaba, pues esa era mi calle. Incluso llegué a pasar de largo el apartamento pues aun no conocía bien la zona y ya era completamente de noche. Además estaba seguro que el apartamento estaba en un lado de la calle pero estaba totalmente equivocado, estaba en el otro lado, el que yo no miraba Cuando me pareció que me había pasado pregunte y efectivamente así me lo confirmaron. No pasó nada, pues solo me había pasado unos 200 metros. Volví atrás fijándome bien en cada casa y por fin lo encontré, 10 horas después de salir allí estaba, mi apartamento. No os imagináis la ilusión y orgullo propio que se siente cuando consigues algo que en tantos momentos del día pensabas que no conseguirías, no el hecho de llegar, sino más bien llegar a pie, sin más ayuda que unas indicaciones, carteles y preguntando a la gente. entre, me cambié y me tumbé. Creo que nunca había estado tan cansado pero a la vez tan contento y orgulloso de haber conseguido lo que me había propuesto. Y sin que me pasara nada más que mojarme, cansarme y pasar un poco de miedo en algun momento. Pocas veces he dormido tan bien como ese día.

Estas cosas son complicadas en el momento pero una vez conseguidas dan una satisfacción personal enorme y te dan una fuerza que ya se recuerda y se mantiene para siempre. Cuando haces una cosa una vez, la harás una segunda vez con menos dificultades. Finalmente había conseguido lo que en un momento dado me pareció imposible. Con esfuerzo pocas cosas se nos resisten.

Los otros dos días enteros que estuve en Miami fueron mucho más tranquilos y más preparados (ropa más ligera y agua). Algo que me sorprendió de los inmigrantes cubanos fue que así como muchos adultos ni siquiera hablaban inglés, los hijos de dichos inmigrantes no solo hablaban inglés sino que lo hablaban entre ellos, entre hijos de inmigrantes cubanos. Lo vi cuando pasé por delante de una escuela en la Little Havanna justo cuando salían los alumnos. Todos parecían hijos de cubanos pero ninguno hablaba español.

Sobretodo paseé por el barrio de Little Havanna y la verdad es que es un barrio muy tranquilo y agradable de visitar, lejos del ruido de buna parte de Miami y con unos vecinos muy amables. Y ciertamente algo extraño de sobretodo escuchar el idioma español por las calles pero a la vez casi todas als casas con la bandera estadounidense, demostrando así su intención de romper con el pasado y empezar una nueva vida para ellos y sobretodo para sus hijos en ese nuevo país que hasta el momento les había acogido tant ben.

11/10/2016 Primer dia del viaje: De camino a Miami

Por fin llegaba el día tan esperado en el que empezaba mi primer viaje de más de un mes y completamente solo desde el primero hasta el último dia. Serían dos meses viajando por Miami pero sobretodo por México. Un viaje con pocos planes preparados pero que acabaría cambiando buena parte de mi vida.

Evidentemente, y a diferencia de otros viajes, algunos días antes ya estaba algo nervioso aunque con muchas ganas de empezar el viaje. Antes de llegar al aeropuerto pase por casa de mi padre para despedirme, pues nunca había estado tanto tiempo fuera de casa, y fui al aeropuerto donde llegué a las 12 de la mañana quedando unas dos horas para la salida del primer vuelo a Lisboa, donde haría escala a Miami. Todo el trayecto lo haría con TAP Portugal, siendo esta la primera vez que viajaba con esta aerolínea y que me gustó bastante su servicio y comida a bordo.

Por ser el primer viaje largo que hacía, llevaba más equipaje del necesario aunque realmente llevaba muy poco por 3 meses de viaje. De hecho casi que podría haberlo llevado todo en cabina, pero como en el precio ya se incluía una maleta facturada, no me preocupé del peso y facturé la maleta aunque fuera una maleta de cabina.

El vuelo hasta Lisboa fue perfecto llegando a la hora prevista y, aunque me lié un poco por la terminal, al final llegué con tiempo suficiente a la puerta de embarque del vuelo a Miami. Allí, antes de embarcar, ya nos pidieron la ESTA para poder entrar a EUA. Mientras estaba en la cola, una mujer colombiana me preguntó si esa era la cola para el vuelo a Miami, a lo que respondí que si. Pero la sorpresa fue cuando llegué a mi asiento y vi que justo a mi lado estaba sentada esa misma mujer colombiana. Ella se sorprendió más que yo de esa casualidad y eso ya nos sirvió para iniciar una conversación y una relación fugaz pero que nos permitió hacer el trayecto mas ameno.

Cabe destacar la comida de abordo que era muy buena y muy abundante, pues por lo menos nos dieron 3 comidas en un trayecto de unas 8 horas.

Planeé el viaje con esta primera parada en Miami para hacer un stopover de 4 días para ver un poco la ciudad y beneficiarme así de un mejor precio en el billete de avión. Antes de nada, decir que ese fue mi primer gran viaje solo por lo que, sobretodo los primeros días, cometí algunos errores que no tuvieron mayores consecuencias pero si me permitieron ir aprendiendo poco a poco. Uno de ellos fue no descargarme los mapas de Google Maps para tenerlos disponibles sin conexión. Fue realmente complicado llegar hasta el apartamento de Miami guiándome como hacíamos hasta la aparición de la tecnología GPS. Preguntando a la gente, mirando mapas de lineas de autobús o carteles, etc. Cuando tienes que tomar metro y varios autobuses cargado con la maleta en una ciudad que no has visto nunca y encima ves que se está haciendo de noche, darías lo que fuera para poder usar el GPS.

La entrada a EUA fue bien aunque el agente que me tocó me hizo varias preguntas que yo, por ser la primera vez que iba a EUA pensaba que eran normales, pero que con el tiempo me di cuenta que me preguntó mucho. En cualquier caso pude entrar sin problemas ni registro adicionales. Algo que sorprende cuando sales del aeropuerto es darte cuenta que Miami no deja de estar en una zona tropical, por lo que el calor y la humedad son extremas.

El anfitrión me había pasado unas indicaciones para llegar al apartamento en transporte público, y aunque me costo un poco, suerte de esas indicaciones porqué sin ellas y sin GPS no habría llegado nunca. De hecho, ya tuve algun problema en la compra del primer billete que tuve que comprar, pues la màquina me pedía el código postal y no entendía ni porqué ni cual poner, si el mío de España o el del apartamento reservado en Miami. Por suerte allí cerca había un trabajador al que me dirigí en inglés pero que directamente me respondió en castellano, pues era cubano y supongo que a mi se me notó que era español. Me dijo que pusiera mi CP de España y efectivamente funcionó.

Ya con el billete preguntamos entre los dos a otra trabajadora que parecía tener más experiencia y que me explicó con más detalle qué tren debía coger. Parecía que las indicaciones del anfitrión estaban bien explicadas y detalladas.

Ya sentado en el tren que me llevaría al centro de la ciudad empecé a ver a lo lejos los rascacielos que dibujan el skyline de Miami. El trayecto duraba unos 30 minutos por lo que tuve tiempo suficiente para disfrutar de mi primera llegada a EUA. Por fin estaba haciendo ese viaje solo que tanto tiempo llevaba esperando y ya por fin visitaba EUA. Me había costado decidirme però ahora ya estaba en Miami.

Cuando bajé a la estación indicada tuve que buscar una parada de bus que tardé unos minutos en encontrar, pues estaba en una estación relativamente importante y a su alrededor había mas de una parada de bus. A la segunda o tercera que miré me pareció que era la que estaba buscando. Pregunté a una señora que había allí esperando, en inglés, si en esa parada pasaba el bus que debía coger, a lo que ella me respondió directamente en español «A donde va usted». Perfecto, otra cubana que me dijo qué bus debía coger para llegar a mi destino. De hecho el apartamento alquilado estaba en el barrio de Little Havanna, por lo que supongo que la señora sabía como llegar hasta allí.

Por ser el primer bus al que subía en EUA, había cosas que ahora veo totalmente normales que en ese momento me parecieron muy raras, como puede ser que se puede bajar del bus tanto por la puyerta trasera como por la delantera. Esto en España es impensable pero fuera de aquí és lo normal, pues también pasa en Reino Unido.

En ese bus tuve suerte porqué la pantalla donde van indicando las paradas funcionaba bien y avisaba con tiempo suficiente cual sería la próxima, cosa que a mi, que iba sin GPS, me ayudó mucho.

Poco a poco nos íbamos alejando del centro para entrar en barrios más residenciales. El trayecto fue largo, de más de una hora, aunque todo según lo planeado. Finalmente, bajé a la parada indicada por el anfitrión, miré el nombre de la calle y efectivamente era la calle donde debía estar. Supuestamente a pocos metros de allí ya estaba el apartamento.

Eran las 18h por lo que aún era de día, algo que me preocupaba pues llegar de noche habría sido más complicado. Ahora aún había una buena visión de todo y ya solo tenía que buscar la casa que aparecía en las fotos, una casita unifamiliar de color rojo. Giré por la calle indicada y empecé a mirar todas las casas, pues en principio se encontraba al inicio de esa calle. El problema fue que estaba convencido que estaría en el lado por el que iba, pero no, estaba en el tro lado. Cuando me di cuenta que me había pasado, volví atrás mirando ambos lados y finalmente la vi, la casita de color rojo. Y parecía más grande de lo que me esperaba.

En anfitrión, mientras yo estaba de viaje, me envió las instrucciones para poder entrar al apartamento, pues tenía una caja de seguridad. Yo ya no las pude leer por lo que fui a picar a la puerta sin que nadie me abriese. Allí estuve picando unos 5 minutos, incluso llamé al vecino que me dijo que no sabía donde estaba.

Al cabo de 15 minutos de estar por allí mirando y picando, me fui detrás de la casa donde parecía que había un patio y otra casa. Delante de esa casa había un señor sentado a quien pregunté si conocía al propietario de la casita roja, respondiéndome que si, que era su hijo. Así pues el anfitrión me había dado las instrucciones para poder entrar solo pero yo no las pude ver y ahora estaba con el padre diciéndole que había alquilado un apartamento a su hijo y que si me podría abrir.

El señor no sabía exactamente qué había alquilado y pensó que había alquilado una habitación colindante con entrada propia, pero una habitación al fin y al cabo. Debido a que esa no era la habitación alquilada, ésta no estaba preparada. Así pues, el padre me dijo que era allí, me dio las llaves y nos despedimos. Pero cuando entré vi que era una sola habitación y además estaba llena de comida medio podrida, la cama desecha, desordenada y en general muy sucia. Ya os podéis imaginar la cara que se me quedó al ver, no solo que no era lo que vi en las fotos, sino que todo daba mucho asco. Y todo eso teniendo en cuenta que acababa de llegar, era mi primera parada de mi primer gran viaje solo. Pensé, pues ya empezamos bien. Por suerte, no pasaron ni 5 minutos que el padre llamó a la puerta y me dijo que se había equivocado. El buen hombre llamó a su hijo para informarle de mi llegada y fue entonces cuando se dieron cuenta del error. Así que me acompañó hasta la puerta contigua, que ahora si, al entrar dije: este si es el apartamento. Qué cambio! Cocina, comedor, baño, dos habitaciones, todo muy limpio, ordenado, luminoso, con instrucciones para el WIFI la TV, etc. Y todo tal como se veía en als fotos. No os imagináis la alegría que me dio ver que todo era como se informaba en Airbnb, algo que no debería ser así, pero que lo fue por pensar que tendría que pasar 4 días durmiendo en ese primer zulo apestoso en el que me metí.

Família amable, casa bonita, barrio alegre y ya colocado en mi residencia durante los próximos 4 días. Mejor no podría haber ido. Por hoy ya solo quedaba situarse en el apartamento, comprar algo de comida y sentirse orgulloso y agradecido por estar ya en la primera parada del viaje.

Como siempre pasa, los primeros días de un viaje son los más activos, pues aún no estás cansado y tienes todo por ver y hacer. Así que, dejé la maleta, conecté mi teléfono a la red WIFI, avisé a mi familia que ya estaba instalado en Miami y salí a ver el barrio. Aunque ya era tarde y quedaba poco para hacerse de noche, salí a pasear un poco y a comprar algo de comida. Aunque sabía que estaba en un barrio cubano, no me imaginaba que todos sus residentes fueran cubanos, me sorprendió muchísimo. Al entrar en cualquier tienda te saludaban con un «hola» y no con un «hello» como sería de esperar en EEUU. Es que ni siquiera te preguntaban en qué idioma hablabas, directamente en español. Tengo que decir que eso me facilitó bastante la vida, sobretodo en los primeros días en un país que visitas por primera vez, pues el idioma no fue nunca un problema (en ese barrio, claro). Así que di unas vueltas por el barrio hasta encontrar un supermercado para comprar comida y sin alejarme mucho del apartamento pues aún no había descargado el mapa de Miami y lo último que quería era perderme. Tengo que decir que aunque te pierdas por Miami es muy fácil encontrarse, pues los nombres de las calles son números, por lo que si en un momento dado me encontraba en la Av. 4 sabía que para llegar al apartamento tenía que subir 4 calles, pues éste estaba en la Av. 8.

Ya sabía que en EEUU la comida es mas cara que en España, pero no tanto! Compré comida por valor de $40 pues aunque pensaba pagar con tarjeta (con Revolut que aplica el tipo de cambio oficial) esa era la cantidad que llevaba en efectivo, y quería estar seguro de poder pagar si la tarjeta no funcionaba como así fue. Los $40 los saqué con esa misma tarjeta en un cajero, así que el problema no fue de la tarjeta. En fin, no sé porque en ese establecimiento no se aceptó pero la verdad es que fue de los pocos sitios donde me la rechazaron, por no decir el único. Así que pagué en efectivo y me fui al apartamento a cenar. Tengo que decir que durante los 4 días que estuve en Miami comí mas bien mal, por lo caro que era todo y por la poca calidad de la comida estadounidense.

El camino de vuelta ya lo hice casi de noche y sin mapas, solo siguiendo el orden lógico de las calles. Little Havanna es un barrio tranquilo donde la mayoría de sus edificaciones son casas y aunque casi todo el mundo es cubano, se respira un aire muy americano. Aunque lo mejor del barrio era sin duda su gente. Los cubanos son muy hospitalarios y se notaba que es un barrio muy seguro.

A las 20h llegaba al apartamento ya para cenar e ir a dormir, pues había sido un día largo, incierto y el primero que viajaba tan lejos y solo. Pero ahora ya estaba en Miami conociendo el barrio y empezando este viaje de dos meses. Esta fue la noche que mas recuerdo no por ser especial sino por ser la primera del viaje. Hasta entonces había estado algo nervioso por si podría llegar bien pero ahora no solo había llegado sino que el apartamento estaba en el mejor barrio de Miami y parecía incluso mejor que en las fotos.

Preparando el viaje

Este fue mi primer viaje de más de un mes y completamente solo desde el primer día hasta el último. Ya hacía tiempo que quería hacer un viaje solo y de hecho alguna vez ya lo había intentado, aunque en esas ocasiones siempre se acababa uniendo algun amigo. Esta vez el viaje era más largo y en unas fechas menos habituales por lo que, ahora si, el viaje lo haría completamente solo.

Viajar solo es algo que no todo el mundo disfrutaría. De hecho, diría que cada uno puede saber si necesita hacer un viaje de este tipo o no. En mi caso era algo que me llamaba cada vez mas desde hacía años. Nunca había viajado solo pero en mi interior algo me empujaba a hacerlo, que yo recuerde, por lo menos desde hacía 10 años. Lo que está claro, es que un viaje así és una de las mejores cosas que cualquiera puede hacer, le llame o no le llame. Considero que un viaje de por lo menos dos meses y solo, es algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez en la vida. Con solo dos meses de viaje evolucionarás lo mismo que en dos años en tu casa de siempre.

Así que, una vez decidido, tocaba empezar a organizarlo todo, desde el destino a las fechas. Como siempre recomiendo, es básico ser flexible en cuanto a fechas y destino para que un viaje de este tipo pueda salir lo mas económico posible. Por el hecho de ser un viaje de dos meses y transoceánico se debe intentar ahorrar desde el primer momento, y eso pasa por los vuelos y por el cambio de divisa.

Este viaje tuvo varios contratiempos en relación a las fechas. En un primer momento planeé ir en Mayo de 2016 y durante un mes aproximadamente. Por motivos ajenos al viaje no se pudo hacer en esa fecha y se pensó en ir en Agosto, en plena temporada alta. Debido al incremento de precios en esas fechas pensé en reducir el tiempo de viaje a dos semanas. Pero en el momento de empezar a hacer las reservas, me di cuenta que tenía el pasaporte caducado. En ese momento ya pensé que este viaje estaba gafado, pero nada mas lejos de la realidad, todo ello sirvió para que finalmente el viaje se hiciera por un tiempo de dos meses y por mucho menos dinero que si hubiera ido en Agosto solo dos semanas. La clave estubo en la flexibilidad de fechas y que durante esos meses (desde Mayo de 2016 hasta Octubre de 2016) el peso mexicano se devaluó aun mas de lo que ya se había devaluado en el último año.

Así que, gracias a algunos contratiempos, por fin hice ese viaje que tantas ganas tenia de hacer.

Debido a que desde Mayo ya estaba planeando el viaje y finalmente se hiciera en Octubre, me permitió reservar los vuelos con casi 3 meses de antelación, algo que también supuso un ahorro muy importante. Por lo tanto siempre debemos tener en cuenta estos factores: ir de viaje en temporada baja, reservar los vuelos entre 2 y 5 meses antes de la salida e ir a países cuya moneda esté mas devaluada de lo habitual. Teniendo en cuenta estos 3 factores, mi viaje de dos meses a México salió un 25% mas barato que el mismo viaje de solo dos semanas en agosto. Mucho mas tiempo por mucho menos dinero.

Debido a que finalmente decidí que el viaje fuera de dos meses, pensé en hacer una escala en EUA o alguna isla del Caribe, pues tenía tiempo suficiente para visitar otro país. El primer país que consideré fue Guatemala, pues hace frontera con México. La sorpresa fue ver que ir a México haciendo escala en Guatemala era mas barato que un vuelo directo de España a México. Informándome en Internet, efectivamente los trayectos haciendo escalas salen mas baratos que con vuelos directos. Esto es debido a que las aerolíneas le dan más valor a un vuelo directo pues resulta mas cómodo para el viajero por lo que sale mas caro que haciendo el mismo trayecto con escalas. En mi caso la diferencia fue de 200€, una cantidad que suponía un 30% de ahorro respecto a un vuelo directo y que además me permitió pasar unos días en Miami, que fue la escala que finalmente decidí hacer.

Finalmente pasaría 4 días en Miami, luego casi una semana en Ciudad de México, después unos 4 días en Oaxaca y casi 4 semanas en Tuxtepec, Oaxaca, para luego volver 4 días más a Miami. Los vuelos los reservé por separado siendo un trayecto de ida y vuelta de Barcelona a Miami y otro también de ida y vuelta de Miami a Ciudad de México. En ese año aún no habían compañías low-cost que hicieran vuelos transoceánicos, pero aún así todos los vuelos me salieron por 650€. Las aerolíneas eran TAP Portugal y American Airlines por ser las que ofrecían los vuelos más económicos en esos trayectos.

En cuanto al alojamiento, quedaba claro que en Miami sería mas caro que en México. Hasta entonces no había estado en hostels o habitaciones compartidas pero serían opciones a considerar por lo menos en Miami. Mirando precios vi un apartamento entero con dos habitaciones por 40€ la noche en el barrio Little Havanna de Miami. Preferia un apartamento a un hotel para poder cocinar con total libertad y así ahorrar un poco en comida. Teniendo en cuenta lo barato que me saldría el alojamiento en México, consideré que 40€ durante 3 noches era aceptable, por lo que me decidí por el apartamento de Little Havanna. Di con ese apartamento porqué filtré los resultados por los idiomas que hablaba el anfitrión, en este caso español. Y la verdad que al ver que se encontraba en el barrio cubano de Miami aún me interesó más. Ya no solo por la facilidad en la comunicación sinó por poder vivir unos días rodeado de cubanos exiliados.

En Ciudad de México lo más importante para mi era la ubicación, pues sobretodo quería poder visitar el Zócalo y no quería tener que recorrer grandes distancias para llegar. Además me preocupaba un poco la seguridad sobretodo en el trayecto del aeropuerto al hotel con todo el equipaje, por lo que también debería estar bien comunicado con el aeropuerto.

Filtrando los primeros resultados por precio ya encontré un hotel bastante barato, unos 10€ por noche, y muy bien ubicado a tan solo 5 minutos andando del Zócalo, lugar donde se concentran varios edificios oficiales y donde hay más seguridad que en cualquier otro lugar de la ciudad. En ese momento no lo busqué, pero llegar a ese hotel desde el aeropuerto era sumamente fácil y barato, pues solo cogiendo 2 buses de línea ya llegabas justo a la puerta del hotel. En ese momento tan solo me preocupé de ver los precios de los llamados taxis seguros, pues casi todas las recomendaciones que leía hablaban de coger uno de esos taxis directamente en el aeropuerto. Vi que el precio podria estar alrededor de los 10€ por lo que ya no me preocupé de buscar alternativas mas económicas. En cualquier caso la vuelta al aeropuerto desde el hotel si que la haría en bus. Así pues, reservé 3 noches en el Hotel Florida de Ciudad de México.

En cuanto al alojamiento en Oaxaca, en general era algo más barato que en Ciudad de México. Debido a que en Tuxtepec vi que alquilar un pequeño apartamento salía por unos 3000 pesos, menos de 150€ para todo un mes, pensé en no mirar tanto el precio y pasar esos días en una buena casa en un buen barrio de Oaxaca. En general todo estaba saliendo mas barato de lo que pensaba por lo que podía tomarme algun capricho.

Esto lo pensé cuando vi que por unos 35€ la noche podía dormir en una casa unifamiliar con patio propio a todo su alrededor y en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Mi intención no era dormir en los mejores lugares o en los mas caros, pero teniendo en cuenta que salía incluso más barato que el apartamento de Miami, decidí que durante esos días no solo disfrutaría de la ciudad de Oaxaca sinó también del alojamiento. Además, yo sería el primer inquilino de esa propiedad por lo que además recibí un trato algo especial.

En cuanto al alojamiento en Tuxtepec, al estar allí un mes, pensé en alquilar un pequeño apartamento destinado a alquiler no vacacional. Solo seria un mes pero ya sería tiempo suficiente como para poder alquilar un apartamento no destinado a turistas. Reservar un alojamiento así és mas complicado y difícil de encontrar pero al final mucho más barato, pues pagas por meses y no por noches.

Tras buscar en Facebook, Mercadolibre y otras páginas similares, encontré 2 o 3 pequeños apartamentos que no pasaban de los 200€ mensuales. Ya tenían Internet, nevera y todo lo básico para poder pasar allí un mes sin tener que comprar demasiadas cosas más. Finalmente me decidí por un apartamento de una habitación por 3500 pesos al mes, unos 160€. El apartamento era nuevo y estaba a pie de calle. Además, aunque por el precio pueda parecer lo contrario, eran unos buenos apartamentos por lo que acabaría teniendo de vecinos desde policías federales a ingenieros.

Por último tenia que decidir como desplazarme dentro de México. Entre las 3 ciudades en las que estaría, me podría haber desplazado en avión, aunque esta no era la forma más idónea tanto por precio como por tiempo, pues con la compañía de autobuses ADO los trayectos eran más económicos y el tiempo final no era mucho más que en avión, pues un trayecto en avión implica perder muchos horas en esperas y desplazamientos hasta y desde el aeropuerto, cosa que con el bus no pasa. Eran trayectos relativamente cortos por lo que hacerlos en avión no tenía mucho sentido. En ese momento aún no lo sabía, pero ADO resultó ser mucho mejor compañía de lo que me esperaba, haciendo que los trayectos fueran realmente agradables.

Por ejemplo, un vuelo desde Ciudad de México a Oaxaca con Aeromexico salía por unos 50€ siendo el trayecto de casi dos horas, a las que habría que sumarle las horas previas, más el tiempo de desplazamiento hasta el aeropuerto. Con ADO el precio no llegaba a los 20€ siendo el trayecto de unas 8 horas. Al final el bus es más cómodo, fácil de coger y te deja en el centro de la ciudad de destino, no a las afueras.

Con esto ya tenía lo básico y ya solo quedaba buscar lugares de interés para visitar en cada una de las ciudades a las que iría. Debido a que este era mi primer viaje largo y que muchas aplicaciones que hoy usamos a diario aún estaban en ciertos aspectos algo limitadas, este punto no fue el mejor planeado y desde luego, mucho menos preparado que en viajes posteriores. De hecho, cuando hoy pienso como fui capaz de moverme por Miami y México sin GPS aún me sorprendo a mi mismo. También hay que tener en cuenta que este era mi primer viaje de este tipo y por lo tanto la experiencia en organizar un viaje así era casi nula. Aun así todo salió bastante bien dadas las circunstancias.

En este punto deberías haber descargado mapas, guías de viaje, páginas de Wikipedia con información de cada lugar, etc. En general tener más aplicaciones y mas contenido descargado para poder consultar sin Internet, que es uno de los problemas que se acostumbran a tener cuando se llega a un nuevo país.

Finalmente, aunque esto hay que hacerlo lo primero, busqué información sobre los requisitos en cuanto a visados para entrar a EUA. Y digo que esto hay que hacerlo lo primero porqué nadie te asegura que te vayan a conceder el visado para poder entrar a EUA o a cualquier otro que lo requiera según tu procedencia. En mi caso, solo necesitaba el llamado ESTA para entrar a EUA. El ESTA es como un visado pero que se puede solicitar por Internet y que es de aprobación automática a menos que tu caso sea especial. Todo el mundo recomienda hacer esto lo primero pero lo cierto es que entre toda la información que debes aportar, que es mucha, debes indicar el vuelo y la dirección de tu alojamiento, cosa que no puedes saber hasta tenerlo ya todo reservado. En cualquier caso, yo lo rellene todo, pagué los $14 por el trámite y automáticamente mi solicitud quedó aprobada y ya podía entrar a EUA durante los dos años siguientes.

En este punto ya tenía todo lo esencial organizado y ya podia viajar sin preocuparme por donde dormir o como desplazarme. Aunque ya sabía que me tocaría llegar a los apartamentos a base de indicaciones de los anfitriones, carteles por la calle y la ayuda de los locales, así era como se había hecho hasta entonces por lo que ni siquiera pensaba en lo difícil que resultaría o si me acabaría perdiendo por Miami ya el primer dia. Eso si, miré como ir en transporte público a todos los apartamentos u hoteles reservados y anoté todo lo necesario para cuando llegara el momento.

Solo dejé por reservar el hotel o apartamento para la segunda visita que haría en Miami ya en los últimos 4 días de viaje y cuando ya casi sería Navidad, por lo que tendría la oportunidad de ver Miami bien iluminada i navideña aunque allí la temperatura fuera de más de 30ºC. Aún quedaban más de 2 meses para ese momento y tendría tiempo de sobra de mirarlo durante mi estancia en Tuxtepec.

En cuanto a equipaje, intenté llevar solo una maleta de cabina para no tener que facturar pero por ser el primer viaje de este tipo, me resultó imposible de conseguir. Al final, además de la maleta de cabina, también llevé una mochila, haciendo que ambos bultos ya superasen el peso y las medidas máximas permitidas en cabina. De todos modos en el precio de los vuelos ya se incluía una maleta facturada, por lo que este no era el problema. El problema para mi era ser consciente de como tratan las maletas los trabajadores en los aeropuertos, al menos algunos, y como muchas maletas acaban llegando a su destino., si es que llegan. Por todo ello siempre prefiero no facturar aunque en este caso tocaría hacerlo.

Pero no solo no conseguí llevar todo el equipaje en una sola maleta, sinó que además no llevé cosas que en viajes posteriores me han resultado imprescindibles, como un calentador eléctrico, o llevé cosas que no debería haber llevado, como más jerseis de los necesarios teniendo en cuenta que iba dos meses a zonas muy cálidas. En cada viaje, estas cosas se hacen un poquito mejor.

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