La primera parada del viaje fue en Miami. Hice un stopover de 4 días para ver un poco la ciudad y beneficiarme así de un mejor precio en el billete de avión. Antes de nada, decir que ese fue mi primer gran viaje solo por lo que, sobretodo los primeros días, cometí algunos errores que no tuvieron mayores consecuencias pero si me permitieron ir aprendiendo poco a poco. Uno de ellos fue no descargarme los mapas de Google Maps para tenerlos disponibles sin conexión. Fue realmente complicado llegar hasta el apartamento guiándome como hacíamos hasta la aparición de la tecnología GPS. Preguntando a la gente, mirando mapas de lineas de autobús o carteles, etc. Cuando tienes que tomar metro y varios autobuses cargado con la maleta en una ciudad que no has visto nunca y encima ves que se está haciendo de noche, darías lo que fuera para poder usar el GPS.

Alquilé un apartamento completo en el barrio de Little Havanna, un barrio evidentemente cubano. Como curiosidad, comentar que a mi llegada la persona que gestionaba ese apartamento no estaba, solo estaba su padre que vivía en una casa justo detrás. El señor no sabía exactamente qué había alquilado y pensó que había alquilado una habitación colindante con entrada propia, pero una habitación al fin y al cabo. Debido a que esa no era la habitación alquilada, no estaba preparada. Así pues, el padre me dijo que era allí, me dio las llaves y nos despedimos. Pero cuando entré vi que era una habitación y además estaba llena de comida medio podrida, la cama desecha, desordenada y en general muy sucia. Ya os podéis imaginar la cara que se me quedó al ver, no solo que no era lo que vi en las fotos, sino que todo daba mucho asco. Y todo eso teniendo en cuenta que acababa de llegar, era mi primera parada de mi primer gran viaje solo. Pensé, pues ya empezamos bien. por suerte, no pasaron ni 5 minutos que llamó a la puerta el padre y me dijo que se había equivocado. El buen hombre llamo a su hijo para informarle de mi llegada y fue entonces cuando se dieron cuenta del error. Así que me acompañó hasta la puerta contigua, que ahora si, al entrar dije: este si es el apartamento. Qué cambio! Todo limpio, ordenado, luminoso, con instrucciones para el WIFI la TV, etc. Y todo tal como se veía en als fotos. No os imagináis la alegría que me dio ver que todo era como se informaba en Airbnb, algo que no debería ser así, pero que lo fue por pensar que tendría que pasar 4 días durmiendo en ese primer zulo en el que me metí.

Como siempre pasa, los primeros días de un viaje son los más activos, pues aún no estás cansado y tienes todo por ver y hacer. Así que, dejé la maleta, conecté mi teléfono al WIFI, avisé a mi familia que ya estaba instalado en Miami y ya salí a ver el barrio. Aunque ya era tarde y quedaba poco para hacerse de noche, salí a pasear un poco y a comprar algo de comida. Aunque sabía que estaba en un barrio cubano, no me imaginaba que todos sus residentes fueran cubanos, me sorprendió muchísimo. Al entrar en cualquier tienda te saludaban con un “hola” y no con un “hello” como sería de esperar en EEUU. Es que ni siquiera te preguntaban en qué idioma hablabas, directamente en español. Tengo que decir que eso me facilitó bastante la vida, sobretodo en los primeros días en un país que visitas por primera vez, pues el idioma no fue nunca un problema (en ese barrio, claro). Así que di unas vueltas por el barrio hasta encontrar un supermercado para comprar comida y sin alejarme mucho del apartamento pues aún no había descargado el mapa de Miami y lo último que quería era perderme. Tengo que decir que aún que te pierdas por Miami es muy fácil encontrarse, pues los nombres de las calles son números, por lo que si estaba en la Av. 4 sabía que para llegar al apartamento tenía que subir 4 calles pues estaba en la Av. 8.

Ya sabía que en EEUU la comida es mas cara que en España, pero no tanto! Compré comida por valor de $40 pues aunque pensaba pagar con tarjeta (con Revolut que aplica el tipo de cambio oficial) esa era la cantidad que llevaba en efectivo, y quería estar seguro de poder pagar si la tarjeta no funcionaba como así fue. Los $40 los saqué con esa misma tarjeta en un cajero, así que el problema no fue de la tarjeta. En fin, no sé porque en ese establecimiento no se aceptó pero la verda que fue de los pocos sitios donde me la rechazaron. Así que pagué en efectivo y me fui al apartamento a cenar. Tengo que decir que durante los 4 días que estuve en Miami comí mas bien mal, por lo caro que era todo y por la poca calidad de la comida estadounidense.

Al día siguiente, que era el primer día efectivo del viaje, fue el día que más aproveche de todo el viaje, supongo que porque era el primero. Quería ir hasta Miami Beach pero sin usar transporte público, para así ver la ciudad mientras hacía el camino. Me encanta simplemente andar por las ciudades y ver a la gente en su día a día, ver como es realmente la ciudad. Miré en Google Maps si era factible ir hasta Miami Beach andando y me pareció que si, aunque estaba a unos 10 kms. Pero pensé, bueno, serán unas dos horas y media andando, salgo bien temprano y tengo tiempo de sobra para ir y volver hasta que se haga de noche. En ese momento aún no había caído en que descargando previamente los mapas de Google Maps puedes usar el GPS sin necesidad de tener conexión a Internet (que evidentemente allí no tenía pues no contraté ningún servicio de Roaming), así que miré la ruta desde el apartamento y guardé las indicaciones en el móvil. Pero aunque tengas todas las indicaciones de por donde ir, tienes que ir buscando cada calle, su nombre y en qué dirección ir. En resumen, el trayecto que debería haber hecho en dos horas y media lo hice en casi 4! Sí, llegué a Miami Beach pero a punto de morir de cansancio y de calor, pues otro error que cometí por ser mi primera salida fue no mirar el tiempo. Aunque estábamos a mediados de Octubre, la temperatura en Miami era de mas de 30ºC que sumado a la humedad parecía que estábamos a mas de 40. Era como andar por la selva tropical y yo vestido con tejanos y jersei y sin haberme llevado agua. En un momento, cuando ya llevaba casi 3 horas andando consideré de dar la vuelta, pero ya me encontraba cruzando el puente que conecta Miami continental con Miami Beach, un puente larguísimo que tardé 45 minutos en cruzar. El problema de no tener los mapas es que no sabes cuanto queda, pero ves que te acercas y piensas, venga un poco más. Por cierto, mientras cruzaba ese puente vi una barquita ardiendo, un helicóptero evacuando a sus tripulantes y un montón de bomberos apagando el fuego.

A las 3h y media de andar por fin vi El Cartel: Welcome to Miami Beach! Por poco lloro, había llegado a Miami Beach. Pasé por delante de todas las mansiones de los famosos, era impresionante. me paré unos minutos a hacer fotos pues desde allí tenía una visión perfecta del típico skyline de Miami. Tras pasar esa parte de mansiones ya se entraba en la isla donde me paré en el primer parque que encontré con una fuente de agua. estuve como 10 minutos bebiendo agua y como media hora sentado en un banco, ya no podía más, pero había conseguido llegar y ver buena parte de Miami en solo medio día. Para volver consideré tomar un autobús pero no tenía ni idea de qué lineas llegaban a Little Havanna y estaba demasiado lejos como para que alguien pudiera darme buenas indicaciones. Así que cuando hube descansado un poco emprendí la vuelta andando de nuevo, al fin y al cabo ya conocía un poco el camino y llegaría sin dar tantas vueltas. Como curiosidad, cruzando de nuevo el puente hacía la parte continental de Miami, me encontré iwanas! Allí hay por todos lados, pero evidentemente yo nunca las había visto andar por la calle, iwanas y ardillas. Para alguien que va por primera vez a Miami es realmente impactante ver esos animales andar por als calles de una gran ciudad como si fueran gatos o palomas.

La primera parte fue fácil, pero una vez llegado a Miami continental todo se complicó. Las indicaciones que había guardado eran para ir a Miami Beach, así que tenía que seguirlas pero a la inversa, parecía fácil pero no lo fue. Me perdí más que en la ida. Sinceramente no quería coger un taxi porque esa era la solución fácil y menos interesante, aparte de ser la más cara, y en un viaje de dos meses no puedes empezar a coger taxis ya el primer día. Así que me dije a mi mismo que intentaría llegar a pie hasta que se hiciera de noche. Fue una odisea y en ese momento bastante duro, pero una vez superado se convirtió en un gran aprendizaje, crecimiento personal y una buena anécdota para contar. Tras salir a las 9 de la mañana del apartamento, ya eran las 5 de la tarde y yo seguía perdido por las calles de Miami, pero tan lejos del apartamento que nadie sabía exactamente cómo guiarme hasta mi calle. Antes he comentado que es fácil encontrarse debido a que los nombres de las calles son números, pero el problema es que la ciudad se divide en 4 (NO, NE, SO y SE) y si estás fuera de tu zona pues ya no es tan fácil. El peor momento de la caminata y posiblemente del viaje, fue cuando me perdí en n barrio marginal cuyos habitantes eran todos de raza negra, y aunque eso al principio no me pareció malo (sería muy racista si me lo hubiera parecido) si que lo fue cuando tras preguntar en una tienda a la que había entrado a comprar agua, un cubano me supo indicar bastante bien donde estaba la Little Havanna, pero acabó la explicación con un: “pero corre!” Me quedé a cuadros. Le pregunté a qué se refería y me dijo que me había metido en un barrio muy peligroso, la verdad que lo parecía pero no hasta el punto que me dijeran que saliera de allí literalmente corriendo. Así que haciendo caso al buen cubano, salí de la tienda y, cansado como estaba después de horas de andar sin parar, empecé a correr como nunca lo había hecho. En ese momento ya informado del barrio, si me fijé en que todo el mundo me miraba como pensando, que hace este blanco aquí? Todo eran bandas, indigentes, drogadictos y gente armada, que en EEUU es normal, pero si no estás acostumbrado pues sorprende un poco.

Siguiendo las indicaciones del buen cubano y sin para de correr llegué a mi calle, la Av 8! Pero si mi apartamento estaba en el SE en ese momento estaba en NE. Bueno, al menos ya reconocía el nombre dela calle aunque no la zona. Con todo esto ya eran las 6 pasadas, ya se hacía de noche y para acabar de rematarlo empezó a  llover, pero no lluvia normal, sino como es debido en Miami, una buena lluvia tropical. Cansado, mojado, de noche y aun asustado por el barrio en el que me había metido, fue en ese momento cuando pensé, si la próxima persona a que le pregunté no me sabe indicar bien, ahora si cogeré ya un taxi. Por suerte me dijeron que iba bien aunque tenía que andar un poco. Así que para no estropear la excursión al final, decidí llegar andando costara lo que costara, ya total que mas daba. Estuve andano una hora mas aproximadamente por la Av. 8 pero no me preocupaba, pues esa era mi calle. Incluso llegué a pasar de largo el apartamento pues aun no conocía bien la zona y ya era completamente de noche. Además estaba seguro que el apartamento estaba en un lado de la calle pero estaba totalmente equivocado, estaba en el otro lado, el que yo no miraba Cuando me pareció que me había pasado pregunte y efectivamente así me lo confirmaron. No pasó nada, pues solo me había pasado unos 200 metros. Volví atrás fijándome bien en cada casa y por fin lo encontré, 10 horas después de salir allí estaba, mi apartamento. No os imagináis la ilusión y orgullo propio que se siente cuando consigues algo que en tantos momentos del día pensabas que no conseguirías, no el hecho de llegar, sino más bien llegar a pie, sin más ayuda que unas indicaciones, carteles y preguntando a la gente. entre, me cambié y me tumbé. Creo que nunca había estado tan cansado pero a la vez tan contento y orgulloso de haber conseguido lo que me había propuesto. Y sin que me pasara nada más que mojarme, cansarme y pasar un poco de miedo en algun momento. Pocas veces he dormido tan bien como ese día.

Los otros dos días enteros que estuve en Miami fueron mucho más tranquilos y más preparados (ropa más ligera y agua). Algo que me sorprendió de los inmigrantes cubanos fue que así como muchos adultos ni siquiera hablaban inglés, los hijos de dichos inmigrantes no solo hablaban inglés sino que lo hablaban entre ellos, entre hijos de inmigrantes cubanos. Lo vi cuando pasé por delante de una escuela en la Little Havanna justo cuando salían los alumnos. Todos parecían hijos de cubanos pero ninguno hablaba español.

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